Gestión de Centros Médicos

PROPONEMOS UN PLAN PARA AUMENTAR LA ACTIVIDAD Y LA EFICIENCIA DEL CENTRO

Todas las personas necesitan atención sanitaria a lo largo de su vida, y esa atención cuesta dinero. Los costes de la atención sanitaria han crecido a lo largo del tiempo en función de la mayor complejidad de los servicios y las tecnologías ofrecidas. En consecuencia, el uso eficiente de los recursos destinados a la atención sanitaria es una prioridad en todas las sociedades, sea cual sea su grado de desarrollo económico y el momento del ciclo (expansión, estabilidad, recesión) en que se encuentren.
La Gestión Clínica es un modelo de atención sanitaria que busca lograr la mayor calidad y los mejores resultados (en servicios, satisfacción y salud) al menor coste posible. Para ello, descentraliza las decisiones de gestión en áreas o unidades clínicas con capacidad adecuada para responder de forma óptima a las necesidades de los pacientes. La Gestión Clínica suma los conocimientos y habilidades de la clínica con los de la gestión sanitaria.

Factores del entorno sanitario

  • 1. Las expectativas ciudadanas con respecto al sistema sanitario son cada vez más altas; el ciudadano es más exigente y está más informado. Es difícil establecer el límite a las demandas de nuevas prestaciones porque el concepto de salud y enfermedad está relacionado con los progresos de la medicina y con las expectativas sociales, conceptos ambos que están en expansión, lo que hace que este límite se encuentre actualmente difuminado.
  • 2. A medida que una sociedad avanza, el componente calidad de vida es más valorado. Las actuaciones sanitarias tienen que buscar también mejorar la calidad de vida del enfermo. Cada vez es más necesario disponer de instrumentos que nos permitan conocer estos resultados1.
  • 3. Las nuevas tecnologías de la información van a permitir a los clínicos conectarse a tiempo real con otros centros sanitarios, y esto implica que es posible colaborar en un diagnóstico a distancia, monitorizar a un paciente, fomentar cuidados domiciliarios y reforzar el papel de la atención primaria en el sistema sanitario.
    Otro aspecto del impacto de las nuevas tecnologías de la información es que ha mejorado extraordinariamente el acceso a las bases de datos por parte de los profesionales, pero también por parte de los pacientes. Lo que está cambiando es la forma en que se distribuye la información entre el profesional y el usuario del sistema sanitario. En el futuro los médicos tienen que ser expertos usuarios de estas tecnologías2 y los gestores sanitarios tendrán que propiciar cambios importantes en los sistemas de información y comunicación3.
  • 4. El envejecimiento de la población y el predominio de enfermedades crónicas plantean mayores necesidades de cuidados y de atención sociosanitaria.
  • 5. El control de gasto público y la competencia, cada vez mayor, con otros gastos públicos alternativos (educación infraestructuras, etc.) no permiten importantes crecimientos en el presupuesto sanitario. El problema no es la necesidad de disminuir el gasto en sanidad, sino cómo hacer compatible el fuerte crecimiento e innovación de las tecnologías en sanidad y el incremento en las expectativas de los ciudadanos con las políticas de control de gasto público que la convergencia económica exige. Este conflicto es el que ha dado lugar a la mayoría de las reformas en el sistema sanitario de los países industrializados4. Como consecuencia de esta situación, la sociedad será cada vez más exigente con los resultados del sistema sanitario público.

Cambios en la práctica clínica

  • 1. Los estudios sobre variabilidad han demostrado diferencias importantes aparentemente arbitrarias en la forma de practicar la medicina entre países, regiones y grupos poblacionales, y en la forma de utilizar los recursos asistenciales. Estos estudios plantean dudas sobre los criterios de indicación de determinadas intervenciones y sobre los resultados. El creciente éxito de la medicina basada en la evidencia (MBE) se debe a numerosos factores, entre los que destacan: la constatación de amplias variaciones en la práctica médica no explicables por diferencias de las poblaciones, la preocupación por la efectividad de las prácticas médicas con una gran innovación tecnológica que no siempre mejora su impacto sobre la salud de los ciudadanos, las políticas de contención de costes, el progreso en los sistemas de documentación e información y en la mayor accesibilidad a las bases de datos clínicas.
  • 2. Los avances tecnológicos no siempre se traducen en beneficios para el paciente. En ocasiones han relegado a un segundo plano aspectos tradicionales y básicos de la medicina, como la historia clínica, la exploración del paciente y la valoración del componente humano que todo enfermo tiene cuando solicita atención.
    Para que la aplicación de los avances científicos y tecnológicos aseguren el máximo beneficio para los pacientes, es imprescindible evaluar los resultados clínicos. El término "experto" debe reservarse para aquellos que son capaces de ofrecer resultados de su práctica asistencial.
  • 3. Un aspecto sin resolver es la continuidad asistencial. La práctica clínica está orientada, en general, al acto asistencial (una consulta, una intervención quirúrgica, etc.) y los hospitales se organizan por especialidades cada vez más específicas. Esto da lugar a numerosos problemas de integración y de continuidad en la atención. De poco sirve una intervención quirúrgica de la máxima calidad técnica si el diagnóstico se demoró en exceso.

“La práctica clínica de futuro tiene que tener en cuenta que la atención a un enfermo es el resultado de un proceso en el que intervienen distintos profesionales y distintas tecnologías, pero la respuesta debe ser única e integrada.”